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EXPANSIÓN y CONSOLIDACIÓN frente al cártel jalisco nueva generación en el istmo de tehuantepec

AUTORA: ABRIL RICARDEZ

CRÓNICA DE UN ISTMO EN DISPUTA

La región del Istmo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca, ha representado históricamente un punto neurálgico para la comunicación interoceánica, el tránsito comercial y la articulación logística entre el Golfo de México y el Océano Pacífico. Sin embargo, el año 2021 marcó un parteaguas en su dinámica territorial, derivado del impulso decidido al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, proyecto estratégico de alcance nacional orientado a detonar el desarrollo económico regional mediante la modernización ferroviaria, portuaria y carretera, así como por la creciente relevancia de la Carretera Federal 185, eje fundamental que conecta al estado de Veracruz con el centro y sur del territorio oaxaqueño. Esta transformación estructural no sólo implicó mayores flujos de inversión pública y privada, sino también un incremento exponencial en el tránsito de hidrocarburos, insumos industriales, transporte pesado, maquinaria especializada y personal técnico, generando un entorno económico de alto valor estratégico y esto aunado a la presencia previa de grupos delictivos se configuró como un escenario propicio para la intervención de una organización criminal con capacidad nacional de expansión y control territorial.
Es precisamente en este contexto donde se ubican las primeras presencias identificables del Cártel Jalisco Nueva Generación en la región del Istmo durante 2021. Antes de su incursión, la dinámica criminal se caracterizaba por la fragmentación de células locales que operaban en distintos municipios sin una coordinación vertical ni una estructura de mando integral que abarcara la totalidad del corredor. La llegada del CJNG supuso una alteración profunda de ese equilibrio inestable, pues introdujo un modelo organizacional centralizado, con jerarquías definidas, disciplina interna y una estrategia clara de apropiación de rutas estratégicas, sustituyendo la lógica dispersa por un esquema de dominación territorial sistemática. La penetración del CJNG en el Istmo no puede entenderse únicamente como una expansión geográfica, sino como un proceso de reconfiguración del orden fáctico local. La organización implementó una estrategia que combinó intimidación pública, confrontación armada selectiva y absorción o desplazamiento de grupos rivales, enviando mensajes explícitos a la sociedad y a sus contrarios respecto de su intención de “limpiar” la zona y asumir el control absoluto del territorio, el proceso de consolidación no estuvo exento de violencia. Por el contrario, durante el periodo de transición se registró un incremento notable de hechos constitutivos de delito, particularmente homicidios dolosos, enfrentamientos con armas de fuego de alto calibre, privaciones ilegales de la libertad, extorsiones y delitos contra la salud en diversas modalidades, la violencia operó como instrumento funcional para eliminar competencia, disciplinar territorios y establecer un monopolio criminal. Desde una perspectiva dogmática penal, tales conductas encuadran en tipos penales de alto impacto que no sólo afectan bienes jurídicos individuales sino que inciden en bienes jurídicos colectivos como la seguridad pública y la paz social.
Una vez consolidada la hegemonía territorial, la organización orientó sus esfuerzos a maximizar fuentes de financiamiento ilícito, siendo el robo de hidrocarburos conocido coloquialmente como huachicol la principal actividad económica criminal en la zona. La relevancia de la Carretera Federal 185 radica no sólo en su condición de vía de comunicación interestatal, sino en su papel como corredor logístico para el traslado de combustibles y mercancías energéticas provenientes de Veracruz hacia Oaxaca y otras regiones del sur del país. El control físico y estratégico de tramos carreteros permitió la extracción clandestina, el desvío y el transporte ilegal de hidrocarburos, generando ganancias significativas que fortalecieron la capacidad operativa del grupo. Paralelamente al huachicol, la región se consolidó como corredor funcional para el tráfico de sustancias ilícitas entre Veracruz y Oaxaca. La infraestructura carretera facilitó el traslado de drogas en diversas presentaciones, permitiendo su distribución tanto en mercados locales como en circuitos interestatales. El control de rutas estratégicas, la instalación de puntos de almacenamiento y la coordinación con células subordinadas transformaron al Istmo en un nodo logístico relevante dentro de la estructura operativa del CJNG. Este entramado de actividades ilícitas configuró un fenómeno de sustitución parcial de funciones estatales, en el que la organización criminal impuso reglas informales de conducta, resolvió conflictos mediante violencia y ejerció control territorial efectivo, erosionando la autoridad legítima del Estado y condicionando el desarrollo económico regional. Frente a esta consolidación criminal, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca desplegó una estrategia de combate sustentada en inteligencia criminal e intervención coordinada con fuerzas federales. La denominada “Operación Sable”, ejecutada en diciembre de 2025, constituye un ejemplo paradigmático de esta contraofensiva institucional. Mediante trabajos de investigación articulados con la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional y otras corporaciones, se logró la desarticulación de una célula dedicada al huachicol que operaba bajo la fachada de una asociación de transportistas en Matías Romero. La detención posterior y vinculación a proceso de un presunto jefe de plaza en enero de 2026 representó un paso cualitativo en la estrategia estatal, pues implicó la judicialización de un mando territorial con presunta participación en delitos contra la salud, contra la seguridad del Estado, así como en conductas de alto impacto como extorsión, robo y homicidio. La imposición de prisión preventiva justificada y la apertura de investigación complementaria evidencian que el órgano jurisdiccional consideró suficientes los datos de prueba para sujetarlo a proceso, consolidando la transición de la fase de inteligencia a la fase de persecución penal formal. La incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el Istmo de Tehuantepec a partir de 2021 respondió a una lógica estratégica vinculada al aprovechamiento de infraestructura crítica y corredores energéticos. El proceso de consolidación implicó violencia, unificación criminal y explotación sistemática del huachicol y el narcotráfico interestatal. Sin embargo, los operativos y judicializaciones desarrollados entre 2025 y 2026 evidencian una respuesta institucional estructurada que busca debilitar la capacidad financiera, logística y jerárquica de las células vinculadas a dicha organización.
REVISTA ISTMO DE TEHUANTEPEC - 41

HISTORIAS JAMÁS SE OLVIDAN

ENTRE EL MITO Y EL ARCHIVO: LA HISTORIA DE JUANA CATALINA ROMERO
autora: IVANA COZATCI
REVISTA ISTMO DE TEHUANTEPEC - 33

JUANA CATALINA ROMERO

Juana Catalina Romero Engaña, o Juana Cata como muchas personas la conocían, fue una mujer que nace en el mes de noviembre del año de 1837 en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Una persona muy emblemática debido a uno de los mitos que a pesar del paso de los años siguen girando alrededor de ella, entre los cuales se encuentra su relación sentimental con el entonces presidente de la república Porfirio Díaz, que si bien no hay documentación oficial que lo confirme, sigue siendo una historia que se difunde como si de una novela romántica se tratara. Se dice que durante la Guerra de Reforma entre 1857 y 1861, cuando las tropas conservadoras perseguían a Porfirio Díaz para fusilarlo, él llegó herido al convento de Santo Domingo Tehuantepec, lugar donde ella de niña se había dedicado a la venta de cigarros a los soldados que esperaban entrar en el cuartel de este mismo. Una versión cuenta que ella decidió protegerlo aun arriesgando su vida siendo ella una espía en ese momento, ocultándolo en un sótano secreto. Mientras que otra versión cuenta que lo escondió debajo de sus amplias faldas de tehuana que portaba mientras que los soldados registraban cada parte de la habitación.
Fue con el paso de los años, cuando Díaz llega a convertirse en presidente, y decide
la creación del Ferrocarril Transístmico, el cual no se desviaba de su ruta tan solo
porque así fuera, sino porque se dice que las vías habían sido colocadas exactamente
frente a la ventana de la habitación de Juana Catalina, para que cada vez que el tren
pasara el maquinista sonara el silbato de una manera especial para saludar a la que
se le nombró como la “Reina del Istmo”. Incluso se cuenta que, cuando el mismísimo
Porfirio viajaba, hacía detener el tren para bajar a besar su mano o cenar con ella.
Por otra parte, existe otra historia donde se dice que el traje de gala de la tehuana,
ese aterciopelado con flores bordadas y encajes muy finos fue diseñado por ella
misma para impresionar a Porfirio Díaz en cada una de sus visitas. Pues según esta
versión, ella buscaba combinar la elegancia europea que a él lo distinguía, con el
orgullo de sus raíces que a ella la representaba.
Esta historia de amor termina cuando Porfirio Díaz es exiliado a París, pues se cuenta
que Juana Catalina fue de las pocas personas que mantuvo comunicación con él.
Cuando ella murió en 1915 en la tierra que la vio crecer, muchos dijeron que
“murió de tristeza”, convencidos de que su general, quien murió el mismo año que ella,
nunca regresaría y que el mundo que ambos habían construido se había desmoronado.
Sin embargo, cuando esta historia se aleja y se acerca a los archivos históricos, el
romance comienza a quedar de lado ya que si bien, no está confirmado un vínculo
amoroso, hay algo que sí lo está completamente, lo cual es su cercanía política, la
influencia económica de ella en el Istmo y la relación estratégica que mantuvieron
durante el ascenso y consolidación del Porfiriato.
La pregunta entonces no es si se
amaron, sino ¿por qué la memoria colectiva prefirió convertir su alianza en una historia
romántica?. Por lo mismo es importante preguntarnos ¿Quién fue realmente Juana Catalina
Romero? Responder a esa pregunta sin duda implica el poder mirar más allá del mito
y con ello comprender cómo se ha construido su memoria histórica. Y es que, durante
décadas, su figura fue envuelta en relatos populares que privilegiaron el romance y el
dramatismo por sobre los documentos y los archivos. Sin embargo, investigaciones
como los difundidos por la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca y diversos
trabajos historiográficos han buscado recuperar a Juana Catalina desde una
perspectiva más diferente y como una pieza clave en la articulación económica del
Istmo durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
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REVISTA ISTMO DE TEHUANTEPEC - 33

PORFIRIO DÍAZ

Juana Catalina se va desarrollando en un contexto que se ve marcado por conflictos armados, inestabilidad política y una reorganización económica nacional. A pesar de esto, y de vivir en una época donde las mujeres vivían bajo muchas limitaciones, ella logró posicionarse como una figura clave dentro de la actividad productiva del Istmo. Entre uno de sus principales campos de acción se encontraba la industria del tabaco, ya que pudo establecer fábricas de puros y cigarros que no solo generaron importantes ingresos, sino a su vez, empleo para la población que residía en el lugar. Fue así como con el tiempo, pudo diversificar sus inversiones ahora hacia la producción azucarera y muchas otras actividades comerciales, fortaleciendo con ello aún más la economía regional mediante redes de intercambio que lograban trascender al ámbito local. Sin duda la gran magnitud de su actividad empresarial demuestra que fue una protagonista en cuanto a la producción de diversas actividades del Istmo. Ya que sus productos llegaron a obtener reconocimientos en exposiciones internacionales a inicios del siglo XX, evidenciando con ello la calidad y competitividad que llegaron a tener sus industrias. Por lo que supo aprovechar todas las oportunidades comerciales y consolidar una estructura que integraba trabajo, capital y proyección hacia otros lugares, no solamente quedando en lo local. Sin embargo, no solo se le reconoce por esto ya que su influencia no se limitó solamente al ámbito económico. Una parte fundamental de su legado se encuentra en el impulso que dio a otros aspectos importantes como la educación y el bienestar social en Tehuantepec. Gracias a todo lo demás pudo financiar la construcción y sostenimiento de escuelas, incluyendo espacios destinados a la educación de niñas, en una época en la que el acceso femenino a estos espacios era muy limitado. Tomando este aspecto como algo que resulta ser significativo, y refleja una visión que comprendía el desarrollo de la región no solo con lo económico sino como un proceso que debía incluir sin duda la formación de las personas y las oportunidades educativas para todos y todas. Asimismo, destinó recursos propios para atender problemáticas sociales y sanitarias. Durante epidemias como la fue la viruela que azotó a la región del Istmo de Tehuantepec en el año de 1904, apoyó con insumos médicos y asistencia especialmente a la población más vulnerable. Dichas acciones la consolidaron como benefactora y como una figura comprometida con su comunidad, apareciendo en documentos de lo que hoy se llama la medalla “Juana Catalina Romero Egaña”, que tiene como fin dar a conocer la contribución de mujeres destacadas en Oaxaca. Juana Catalina también fue una gran partícipe en el mejoramiento urbano de Tehuantepec. Ya que tuvo una contribución importante en la restauración de edificios religiosos, en la ampliación de espacios públicos y en el embellecimiento de áreas centrales de la ciudad. Lo cual se vio como un progreso para toda la comunidad, pues el invertir en infraestructura era también invertir en identidad y en la proyección del Istmo como una zona estratégica dentro del país. En años recientes, su figura ha sido objeto de procesos de reivindicación histórica. Conversatorios académicos, investigaciones biográficas y reconocimientos institucionales han buscado recuperar toda su amplia trayectoria desde una perspectiva documentada, destacando su papel como empresaria, promotora de la educación y referente femenino en la historia oaxaqueña. Incluso se han propuesto distinciones y espacios de honor que llevan su nombre, subrayando su relevancia como modelo de liderazgo femenino. Con lo mencionado anteriormente es importante entender que Juana Catalina Romero representó sin duda una figura femenina muy importante dentro del México del siglo XIX algo que poco se habla dentro fuera de la región. Y es que en una sociedad donde las mujeres estaban legal y socialmente subordinadas al ámbito doméstico, ella logró administrar capital, negociar políticamente y participar en decisiones que influían directamente en el desarrollo de la región de una manera que resultaba estratégica en un contexto que sin duda se encontraba dominado mayormente por hombres.

“Conocer el Istmo también es entender sus historias: desde personajes como Juana Catarina Romero y Porfirio Díaz, hasta las problemáticas actuales como el narcotráfico, porque cada etapa forma parte de la identidad y memoria del Istmo.”